En el año 2015 la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, en la que se fijaron 17 objetivos. Cada uno de estos objetivos contiene una serie de metas específicas, que particularizan las acciones a desarrollar.
En noviembre de 2016, la Comisión Europea expuso su enfoque estratégico para la aplicación de la Agenda 2030, incluidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En diferentes periodos de tiempo, todas las comunidades autónomas se han ido adhiriendo a la Agenda 2030, desarrollando sus propias estrategias y asumiendo el reto de alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
- Directrices de implementación de la Agenda 2030 en Castilla y León:
https://www.jcyl.es/junta/cp/documento_directrices_implementacion_agenda_2030_cyl.pdf
Se trata de un documento que es el resultado del trabajo conjunto de toda la Administración Autonómica. En él se lleva a cabo un análisis de los programas que actualmente se desarrollan en la Administración de la Comunidad y que pueden contribuir a la implementación de la Agenda 2030, así como un análisis de la situación en Castilla y León en relación con cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
También se incluyen las metas e indicadores para avanzar en la consecución de la agenda 2030.
Ejemplo de una meta en el ámbito del ODS 9:
Sistema de indicadores en Castilla y León:
Es esencial el cálculo de indicadores que sirvan para medir el grado de cumplimiento de las distintas metas y objetivos. Se ha contado con los organismos estadísticos, al ser estos los más capacitados para garantizar la correcta definición y obtención de los indicadores a utilizar.
El INE y los organismos de estadística de las comunidades autónomas han incluido en sus planes y programas una estadística sobre los indicadores de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que tiene por objetivo constituir un marco de indicadores estadísticos, alineados con los establecidos por Naciones Unidas, que sirva para el seguimiento, a diferentes niveles territoriales, de los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
En el año 2019, con el fin de llevar a cabo un trabajo coordinado en el desarrollo de los indicadores de las comunidades autónomas, se constituyó un grupo de trabajo entre los organismos de estadística de las comunidades autónomas, bajo la forma de red colaborativa, con el objetivo de consensuar la metodología de cálculo de los indicadores de Naciones Unidas para las comunidades autónomas, buscando alternativas ante los problemas de territorialización o pertinencia y garantizando, en todo caso, la comparabilidad.
El resultado es una batería de indicadores común y homogénea y una ficha metodológica estándar.
A estos indicadores se puede acceder desde el enlace:
https://servicios4.jcyl.es/ods2030/
Ejemplo de la vista interactiva de indicadores:
Análisis de los indicadores utilizados en Castilla y León
Lo expuesto anteriormente nos muestra las ventajas del sistema de indicadores utilizado por la comunidad de Castilla y León. De esta forma observamos dos características en particular como punto positivo:
- La localización de los indicadores:
Estos se han adaptado a las características específicas de la comunidad, resultando más adecuados para informar sobre el cumplimiento de los ODS. Por una parte, dichos objetivos y metas se establecen particularmente para las condiciones de la comunidad, y por otra permiten flexibilizar en base a las capacidades de toma de datos y análisis estadístico, a la vez que se ajustan a las metas propuestas.
- Homogeneización de indicadores:
El segundo punto fuerte del sistema empleado es la homogeneización de indicadores entre comunidades autónomas. El desarrollo de dichos indicadores se ha realizado mediante la colaboración técnica de institutos de estadística de cada autonomía junto con el INE, todo ello partiendo de la base que son los indicadores propuestos por la ONU.
La ventaja que convierte esta característica en un punto fuerte es la posibilidad de comparación interterritorial al utilizar indicadores homogéneos. Permitiendo así comparar políticas y efectividad de distintos programas a lo largo de un amplio espectro de características regionales.
Como resultado se obtienen indicadores flexibles y localizados. Ello implica que recogen y se adapta a las particularidades de cada territorio. Al observar estos indicadores, se aprecian las características de un modelo de análisis SMART.
De esta forma son:
- Específicos a las características territoriales
- Medibles dentro de las capacidades de cada comunidad.
- Alcanzables según las metas propuestas.
- Relevantes para los objetivos de desarrollo y con un componente temporal, en tanto que establecen un seguimiento en el tiempo y a la vez son flexibles y se pueden modificar y adaptar según las necesidades.
Limitaciones:
De los puntos fuertes anteriores se deriva un punto débil, que es resultado de la localización. Al emplear indicadores relevantes territorialmente, no es posible aplicar el conjunto de indicadores recomendado por la ONU en toda su extensión y con una equivalencia exacta.
Este extremo se hace obvio al pensar en el ODS 1, que pretende erradicar la pobreza. Los indicadores que reflejan la consecución de este objetivo varían mucho según la situación socio-económica, junto con las capacidades de cada país y, dentro de cada uno, en sus distintas regiones.
El siguiente punto débil a reseñar es que no se ha obtenido el dato en algunos indicadores. En la comunidad de Castilla y León se señala que, bien por falta de datos, o por incapacidad en la obtención de resultados fiables, estos indicadores no se están utilizando.
De forma parecida, no todos los indicadores que utiliza la comunidad de Castilla y León se corresponden con la metodología armonizada, lo cual no permite compararlos con otras autonomías directamente.
Valoración:
El resultado del sistema de indicadores empleado me parece razonable para obtener información sobre el estado en que se encuentra el cumplimiento de los ODS. Permitiendo comprobar el grado de cumplimiento con las metas establecidas.
Cabe destacar la localización, la cual aporta flexibilidad y relevancia a la hora de medir la efectividad de los programas desarrollados.
Como principal problema se encuentra la falta de datos en algunos indicadores. Aunque se aplica un principio de flexibilidad y se espera se añadan nuevos indicadores, esto puede resultar en ineficiencias a la hora de llevar a la práctica programas para el cumplimiento de los objetivos de desarrollo.




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